Sellado de puertas y ventanas: una forma sencilla de reducir la pérdida de calor y ahorrar energía

Sellado de puertas y ventanas: una forma sencilla de reducir la pérdida de calor y ahorrar energía

Cuando bajan las temperaturas y encendemos la calefacción, gran parte del calor puede escaparse por pequeñas rendijas en puertas y ventanas. Sellarlas correctamente es una de las formas más simples y económicas de mejorar la eficiencia energética del hogar y aumentar el confort interior. Con unos pocos materiales y algo de tiempo, se puede notar una diferencia significativa tanto en la factura de energía como en la sensación térmica dentro de casa.
Por qué el sellado marca la diferencia
Incluso las fugas más pequeñas pueden tener un gran impacto. Cuando el aire caliente se escapa y entra aire frío, el sistema de calefacción debe trabajar más para mantener una temperatura agradable. Esto se traduce en un mayor consumo de energía y, por tanto, en más emisiones de CO₂.
Un buen sellado puede:
- Reducir la pérdida de calor hasta un 10–15 % en viviendas antiguas.
- Mejorar el confort, eliminando corrientes de aire y zonas frías.
- Disminuir el ruido exterior, especialmente en zonas urbanas.
- Proteger puertas y ventanas, al evitar la entrada de humedad y polvo.
Cómo detectar fugas de aire
No hace falta disponer de herramientas sofisticadas para comprobar si hay filtraciones. Existen métodos sencillos que cualquiera puede aplicar:
- Prueba de la vela: enciende una vela y acércala al marco de la ventana o la puerta. Si la llama se mueve, hay corriente de aire.
- Prueba con la mano: pasa la mano lentamente por los bordes en un día frío; si notas aire, hay una fuga.
- Prueba del papel: coloca una hoja de papel entre la puerta o la ventana y el marco. Si puedes sacarla fácilmente, el cierre no es hermético.
Elegir el material adecuado
Existen distintos tipos de burletes o juntas de sellado, y la elección depende del tamaño de la rendija y del tipo de carpintería.
- Burletes de goma (EPDM): flexibles, duraderos y adecuados para puertas y ventanas.
- Burletes de espuma: económicos y fáciles de colocar, aunque menos resistentes.
- Burletes de silicona: muy elásticos, ideales para superficies irregulares.
- Burletes de cepillo: recomendados para puertas exteriores o correderas, donde hay más movimiento.
Antes de comprar, mide la rendija. Un burlete demasiado grueso puede impedir el cierre correcto, mientras que uno demasiado fino no sellará bien.
Cómo hacerlo paso a paso
- Limpia la superficie. Retira restos de burletes antiguos, polvo o pintura. Puedes usar una espátula y alcohol doméstico.
- Mide y corta. Calcula la longitud necesaria y corta el burlete a medida.
- Coloca el burlete. La mayoría tienen adhesivo en la parte posterior. Pégalo firmemente a lo largo del marco, empezando por la parte superior.
- Comprueba el cierre. Cierra la puerta o la ventana para asegurarte de que encaja bien y no ofrece resistencia.
- Revisa periódicamente. Con el tiempo, los burletes se deterioran y conviene revisarlos cada uno o dos años.
Consejos adicionales para ahorrar energía
- Sella el buzón o la rendija de la puerta con un cepillo o una tapa interior.
- Aísla la trampilla del desván o del altillo, por donde suele escapar el aire caliente.
- Usa cortinas gruesas o estores térmicos por la noche para conservar el calor.
- Considera instalar ventanas con doble o triple acristalamiento si las actuales son muy antiguas; la inversión se amortiza con el tiempo gracias al ahorro energético.
Un pequeño esfuerzo con grandes resultados
Sellar puertas y ventanas es un proyecto sencillo que no requiere experiencia profesional ni herramientas costosas. Con una mínima inversión de tiempo y dinero, se puede mejorar notablemente el confort del hogar y reducir el consumo energético. Además, es una acción concreta hacia un hogar más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, algo cada vez más importante en los hogares españoles.













